Los estudios han demostrado que el mejor determinante de la forma en que un niño se adaptará a su vida de adulto es, qué tan bien se lleva con los demás. No es su coeficiente intelectual (en inglés, I.Q.), ni sus notas académicas, ni la manera en que se comporta en la escuela. El mejor determinante del éxito como adulto son las destrezas sociales.
El aprendizaje de las destrezas sociales comienza al momento de nacer. Todos nacemos como seres sociales, con una necesidad de interactuar. Este proceso comienza con el establecimiento de vínculos afectivos (bonding) entre los padres y sus hijos, y luego se amplía hasta abarcar escenarios en los que los niños juegan con sus hermanos y sus amiguitos y, finalmente, asisten a la escuela y forman parte de la comunidad más amplia. La competencia social implica la capacidad de establecer y mantener relaciones positivas con las personas y de interactuar bien con los demás, así como también la capacidad de manejar emocionalmente los "altos" y "bajos" de la vida. Las destrezas sociales se aprenden, y tardan en desarrollarse plenamente. La competencia social crece y cambia a lo largo de la vida de la persona.
Simultáneamente con el desarrollo social de los niños, se observa un crecimiento adicional en áreas clave del desarrollo (social, físico, emocional, cognoscitivo y del lenguaje). Todas estas áreas del desarrollo están interconectadas y, de una manera u otra, se afectan mutuamente. Por ejemplo, a medida que aumentan las destrezas del lenguaje en los niños, también aumenta su capacidad para expresar sus sentimientos y para jugar de una manera más cooperativa con los demás.
La mayoría de los padres estarían de acuerdo en querer que sus hijos fueran felices, que fueran apreciados por los demás y que se llevaran bien con otros. Para sentirse bien acerca de sí mismos, tener relaciones positivas y formar parte de diferentes grupos, los niños deben contar con una amplia variedad de destrezas para el desarrollo. Todas estas cualidades forman parte del desarrollo social, y los padres observarán cómo sus hijos pasan a través de diferentes etapas, adquiriendo destrezas en la forma en que interactúan con otras personas durante el curso de su crecimiento. La forma en que un niño se comporta varía de una situación a otra. Son varias las influencias que afectan al comportamiento de un niño, entre ellas los antecedentes culturales, los patrones familiares, la personalidad o temperamento del niño, y los eventos específicos que suceden en la vida de éste.
Para determinar el nivel de destrezas sociales que tiene su hijo, usted deberá observar, a través del tiempo, los patrones generales de sus interacciones con otros, así como sus reacciones ante ellos. También debería estar conciente de todo lo que esté sucediendo en la vida de su hijo que pudiera afectar su comportamiento. Este proceso de observación y evaluación debe ocurrir a través del tiempo, y en relación con una amplia variedad de situaciones, y no con base en una sola observación.
Al igual que ocurre en todas las áreas principales del crecimiento en los diferentes aspectos del desarrollo de los niños, existen destrezas y patrones típicos que exhiben los niños en su desarrollo social. Con las destrezas sociales y emocionales, a veces resulta más difícil detectar los hitos, porque gran parte del desarrollo ocurre en el interior del niño (conocimiento de sí mismo, autorregulación).
No obstante, siempre existen algunas señales visibles de las que usted deberá estar conciente a medida que su hijo interactúa con los demás, reacciona ante las personas y las situaciones, y maneja la frustración y los cambios.
Entonces, ¿qué buscan, o a qué recurren, los padres para determinar si su hijo está desarrollando destrezas sociales saludables? Al examinar el desarrollo social de su hijo, usted debe hacerse las preguntas siguientes:
Todas estas cualidades y comportamientos son necesarios para afianzar destrezas sociales saludables y positivas y para ayudar a los niños a manejar su mundo.
He aquí algunos comportamientos generales y algunas "señales" del desarrollo de destrezas sociales positivas. Con frecuencia las dificultades que frenan el desarrollo de las destrezas sociales no se observan sino hasta que los niños alcanzan la edad escolar. Desarrollar amistades y ser aceptados por sus compañeros de clase son muy importantes durante los años escolares.
La competencia social de los niños es esencial para asegurar su adaptación exitosa como adultos. Armados con este conocimiento, ¿de qué manera pueden los padres y los responsables del cuidado de sus hijos apoyar y fomentar el desarrollo social de estos? Los padres proporcionan bastante orientación a sus hijos en su desarrollo de destrezas sociales positivas. Los responsables del cuidado de los niños, quienes pasan gran parte del día con ellos, también ejercen una influencia considerable en el desarrollo social de los niños bajo su cuidado.
Los niños aprenden a establecer nexos en una etapa temprana de su vida, y lo hacen primero a través de sus padres y los responsables de su cuidado; este es el inicio de la capacidad de disfrutar de la compañía de otros y del camino de toda una vida hacia el desarrollo de la competencia social. A continuación proporcionamos algunas recomendaciones específicas para interactuar y fomentar las destrezas sociales en los niños:
Las sugerencias anteriores, y muchas más, son cosas que hacen los padres de manera natural. Si usted sospecha que su hijo tiene dificultades especiales para "adaptarse" o para llevarse bien con otros niños, consulte a su pediatra al respecto. Lo más probable es que su hijo esté atravesando "altos" y "bajos" en sus relaciones con sus amistades. Usted sabrá cuándo es importante que usted ayude a su hijo a atravesar situaciones sociales difíciles, y cuándo es mejor tomar un paso atrás y dejar que él determine qué medidas funcionan bien para él, y cuáles no. Usted es el mejor modelo de conducta de su hijo, y su mejor "mentor". A medida que usted tenga una mayor conciencia acerca de las destrezas y aptitudes sociales de su hijo, estará en mejores condiciones de fomentar las más fuertes y reforzar aquellas que requieran más atención. Debido a que las destrezas sociales cambian constantemente, también cambiará la forma en que usted le dé apoyo a su hijo.