Todo niño se enferma en un momento u otro. Es un hecho de la vida. Ya sea que a su hijo le duela el estómago, tenga tapada la nariz o le haya dado un ataque de gripe (influenza), las enfermedades son un elemento normal y natural de la vida. Como padre o madre, es algo que usted tiene que enfrentar... y con frecuencia se presenta como una “sorpresa” no deseada.
Sin embargo, hay algunas cosas que usted puede hacer para ayudar a que su hijo no se enferme. Puede asegurarse de que su hijo tenga las manos lo más limpias posible, y que sepa lavarse él solo las manos. El lavado de manos disminuye el grado de exposición de su hijo a los microbios. Usted también puede colaborar con el pediatra de su hijo para estar seguro de que su hijo tenga todas las vacunas que le corresponden, ya que con ello le ayudará a evitar ciertas enfermedades prevenibles y peligrosas de la primera infancia.
Aun así, independientemente de lo que usted haga o no haga, habrá ocasiones en que su hijo se enfermará. Y ¿qué debe usted hacer entonces? Este número de The Daily Parent ofrece consejos sobre cómo usted puede ayudar a su hijo a evitar enfermarse y sobre qué debe hacer usted cuando se enferme.
Los microbios pueden transmitirse fácilmente a otras personas. El lavarse las manos bien y con frecuencia reduce las posibilidades de que se transmitan microbios y de que su hijo se enferme. Tanto los niños como los adultos deben lavarse las manos después de usar el servicio sanitario, antes de preparar alimentos y de comer, después de tocar animales, cada vez que entren a la casa después de estar afuera, y en otras oportunidades.
He aquí la forma recomendada de enseñar a su hijo a lavarse las manos.
Si su hijo se esmera en lavarse las manos en los momentos adecuados, ¡tendrá una probabilidad mucho menor de enfermarse! Usted puede ayudar, ofreciéndose como buen ejemplo de conducta. Observe usted mismo los lineamientos anteriores, para que sus hijos tengan un buen modelo a seguir. ¡También es una buena idea recordarles, ya sea antes de comer o en otros momentos oportunos, que deben lavarse las manos!
Cuando los niños nacen, tienen una inmunidad natural contra muchas enfermedades. Sin embargo, después de unos meses, esa inmunidad disminuye y sus cuerpos ya no poseen las defensas necesarias para combatir las enfermedades. Las vacunas dan a los niños la capacidad de defenderse contra muchas de estas enfermedades.
Por ejemplo, las vacunas protegen a los niños contra la hepatitis A y B, el tétanos, la polio, la influenza (gripe), el sarampión, las paperas y la rubéola, la meningitis bacteriana y la varicela.
La mayoría de los programas de cuidado de niños requieren que los niños participantes hayan recibido por lo menos algunas de las vacunas listadas en la tabla. Cuando su hijo esté listo para ingresar a la escuela, tendrá que estar al día con sus vacunas; caso contrario, correrá el riesgo de que no se le permita ingresar sino hasta haberse puesto al día con sus vacunas. La razón de esto es que los niños que están al día con sus vacunas tienen una menor probabilidad de enfermarse o de transmitir enfermedades a otros. Cuando todos los niños que participan en un programa son saludables, se reduce el riesgo de que su hijo se enferme.
| INMUNIZACIONES (Recomendadas por el Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización) |
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|---|---|---|
Edad a la primera dosis |
Inmunización |
Calendario recomendado |
| Bebés |
Hepatitis B (HepB) | Al nacer y mensualmente hasta los 2 años |
| Rotavirus (Rota) | A los 2, 4 y 6 meses | |
| Difteria, tétanos, tos ferina (DTaP) | A los 2, 4 y 6 meses, con la cuarta dosis a los 15-18 meses y una última dosis a los 4-6 años |
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| Haemophilus influenzae tipo B (Hib) | A los 2, 4 y 6 meses | |
| Vacuna antineumocócica (PCV/PPV) | A los 2, 4 y 6 meses | |
| Virus inactivado de la polio (IPV) | A los 2 y 4 meses | |
| Influenza | Anualmente a partir de los 6 meses | |
| Niños pequeños | Sarampión, paperas y rubéola (MMR) | Entre los 12-15 meses, con una última dosis a los 4-6 años |
| Vacuna contra la varicela | Entre los 12-15 meses, con una última dosis a los 4-6 años | |
| Hepatitis A (Hep A) | Dos dosis entre el primero y segundo años | |
| Niños en edad preescolar | Vacuna polisacárida neumocócica (MPSV4) | Solamente para los grupos de alto riesgo — su pediatra le dará una recomendación al respecto |
| Niños en edad escolar | Toxoides tetánicos y diftéricos y vacuna acelular de la tos ferina (Tdap) | Entre los 11-12 ó 13-18 años; consulte a su médico |
| Vacuna contra el papilomavirus humano (HPV) | Solamente para las niñas de 11-12 años de edad, con dosis de refuerzo a los 2 y 6 meses subsiguientes | |
| Vacuna meningocócica conjugada (MCV4) | Entre los 11-12 años | |
Cuando su hijo se enferma, ¡puede resultar estresante para usted! Lo más importante es recordar que la enfermedad normalmente pasa en unos pocos días o semanas, y que lo que más necesita el cuerpo es reposo para reponer sus fuerzas.
¿Es necesario consultar al médico?
Cada niño es diferente, y cada niño reacciona de manera diferente a las enfermedades. Algunas veces, un niño puede no necesitar más que sueño y tiempo para reponerse, por ejemplo, si tiene un resfriado o incluso un ataque de influenza. Otras veces, puede necesitar medicinas, por ejemplo, si tiene una infección bacteriana. Lo ideal es poder llamar a su pediatra o enfermera para que le ayuden a determinar si su hijo tendrá que ver a un médico. Muchos médicos tienen un servicio o un número de teléfono especial al que uno puede llamar para hablar con una enfermera quien le puede ayudar a decidir qué debe hacer.
¿Quedarse en casa, o ir a la escuela o al programa de cuidado de niños?
Su hijo debe quedarse en casa si tiene una enfermedad o condición que pudiera ser transmitida a otros. En algunos casos, los programas de cuidado de niños no permiten la presencia de niños enfermos en el programa. Otra razón por la que su hijo debe quedarse en casa es que puede estar demasiado cansado para participar en las actividades normales de su escuela o programa.
No hay forma de saber cuándo su hijo puede enfermarse. Si usted trabaja, posiblemente no pueda permanecer en casa para cuidarlo. En este caso, es bueno contar con un plan alternativo. Aunque es posible que no todas las recomendaciones sean buenas para todos, he aquí algunas ideas para un plan alternativo:
Algunas condiciones pueden exigir antibióticos u otros medicamentos que pueden, después de unos pocos días, dar suficiente alivio para que su hijo pueda volver a su escuela o a su programa de cuidado. Familiarícese con las políticas de su escuela o programa de cuidado de niños en lo relacionado con las enfermedades o condiciones contagiosas.
Cuando su hijo esta enfoermo, usualmente solo necesita una oportunidad para descansar y un poco de atencion (with an accent over the o) amorosa. Y recuerde, cuando su hijo está enfermo, también es importante cuidarse a sí mismo. Si necesita ayuda cuando su hijo está enfermo, pida ayuda a familiares o amigos que le puedan ayudar con las diligencias, las compras u otras tareas.
Inevitablemente, los niños pequeños se enfermarán en un momento u otro. La mayoría de las veces, no será nada grave. Trate de seguir los lineamientos recomendados para conservar la buena salud, y recuerde cuidarse también a sí mismo. Y cuando su hijo se enferme, podrá manejar bien la situación, darle mucha atención y consuelo, y saber que todo ello es parte del proceso de desarrollo.