Día tras día

27 agosto 2007

Como adulto, tal vez usted no piensa demasiado en su rutina diaria. Se levanta, posiblemente hace ejercicio, toma su café en la mañana, y tiene un día lleno de citas y reuniones. Luego se va a casa para preparar la cena, y se relaja por unos minutos antes de irse a dormir. Pero ¿qué pasa con su hijo?

Usted tiene su agenda, su Asistente Digital Personal (PDA), o cualquier mecanismo que le ayuda a llegar a tiempo. Su hijo le tiene a usted para darle sus rutinas y un horario regular. Estas cosas le proporcionan la normalidad que necesita para el desarrollo positivo durante la niñez. Los horarios y las rutinas que son regulares día a día le proveen una sensación de comodidad y seguridad que le deja explorar y aprender. Se puede usar toda parte de su rutina diaria como una oportunidad de aprender.

He aquí unos consejos para las rutinas de la familia:

No importa cuáles sean las rutinas que usted crea para su hijo, es importante recordar no desviarse de ellas. Si habrá cambios al horario es importante dejarle a su hijo saber antes, si es posible, para no perturbarlo. Si hablan sobre cualquier cambio que va a pasar, usted puede preparar a su hijo para las diferencias en sus rutinas y cómo puede adaptarse. Es comprensible que no se puede anticipar todas las interrupciones al horario, y puede resultar que estas sorpresas le ponen inquieto a su hijo. Estando disponible para hablarle sobre las cosas que desbaratan la rutina, puede convertir estas experiencias en oportunidades para el aprendizaje.