Reconceptualización del cerebro

Nueva información sobre el desarrollo del cerebro sugiere que, cuando cuidamos a nuestros niños más pequeños - cuando instituimos políticas o prácticas que afectan su experiencia cotidiana - hay mucho en juego.

Pero podemos consolarnos por el hecho de que existen muchas formas en que, como padres, como proveedores de atención, como ciudadanos y como formuladores de políticas, podemos criar niños saludables, contentos e inteligentes. Podemos alegrarnos, a sabiendas de que existen muchas cosas que podemos hacer como país, comenzando ahora, para mejorar el futuro de nuestros niños pequeños y el nuestro propio.

Los estudios revelan que:

  1. El desarrollo humano depende de la interacción entre la naturaleza y la crianza.
    • Cómo los humanos se desarrollan y aprenden depende de manera crítica y continua de la interacción entre la naturaleza (la dotación genética de la persona) y la crianza (la nutrición, el medio ambiente, la atención, el estímulo y la enseñanza que se proporciona o se niega).
    • El impacto de los factores ambientales sobre el desarrollo del cerebro del niño pequeño es dramático y específico, ya que no sólo influyen en la orientación general del desarrollo sino que de hecho afectan la forma en que se interconectan los complejos circuitos del cerebro humano.
  2. El cuidado recibido en la primera infancia tiene efectos decisivos y duraderos en la forma en que las personas se desarrollan y aprenden, en la forma en que enfrentan el estrés, y en la forma en que regulan sus propias emociones.
    • Los bebés prosperan cuando reciben atención sensible y afectuosa en la primera infancia.
    • La atención sensible y afectuosa desempeña un papel vital en el desarrollo saludable.
    • Al parecer, las capacidades de las personas de controlar sus propios estados emocionales están fundamentadas en sistemas biológicos formados por sus experiencias y vínculos tempranos.
    • Un vínculo fuerte y seguro con un adulto proveedor de atención puede ejercer una función biológica protectora, ayudando al niño en desarrollo a resistirse a las tensiones corrientes de su vida diaria.
  3. El cerebro humano tiene una extraordinaria capacidad para cambiar, pero la secuencia de los eventos es crucial.
    • Es posible alterar el cerebro mismo - o ayudarlo a compensar por los problemas - con intervenciones intensivas en momentos oportunos. En los primeros diez años de vida, la capacidad del cerebro de cambiar y compensar es especialmente notable.
    • Existen períodos óptimos de oportunidad - momentos óptimos durante los cuales el cerebro es especialmente eficiente con relación a tipos específicos de aprendizaje.
  4. La plasticidad del cerebro también significa que hay veces cuando las experiencias negativas o la ausencia de estímulos apropiados tienen una mayor probabilidad de producir efectos serios y sostenidos.
    • La exposición temprana a la nicotina, el alcohol y las drogas puede tener efectos aún más dañinos y de mayor duración en los niños pequeños que lo que anteriormente se sospechaba.
    • Muchos de estos factores de riesgo están asociados con la pobreza o exacerbados por ella. Para los niños que se crían en la pobreza, la privación económica afecta diariamente su nutrición, su acceso a atención médica, la seguridad y previsibilidad de su ambiente físico, el nivel de estrés familiar, y la calidad y continuidad de su cuidado.
  5. Evidencia acumulada durante el último decenio por expertos en las neurociencias y el desarrollo del niño señala la conveniencia y la eficacia de la prevención y de la intervención temprana.
    • Programas bien diseñados creados para promover el desarrollo cognoscitivo, emocional y social saludable pueden mejorar las perspectivas - y la calidad de vida - de muchos niños.
    • La eficacia de la intervención temprana ha sido demostrada y replicada en una amplia diversidad de comunidades en todo el país.

De aquí, ¿adonde vamos?

  1. Primero, no haga ningún mal.
    • Este principio que sirve para orientar a la profesión médica también debería aplicarse a las políticas y prácticas que afectan a los niños.
    • Se debe permitir que los padres desempeñen su papel crucial en el suministro de cuidado sensible y previsible a sus hijos o en la determinación de los arreglos correspondientes. Los padres necesitan contar con más información sobre la forma en que la clase de cuidado que proporcionan afecta las capacidades de sus hijos.
    • Es necesario instituir políticas que apoyen a los padres en la formación de vínculos fuertes y seguros con sus bebés en los primeros meses, y hacer un esfuerzo concienzudo por mejorar la calidad de la educación y el cuidado en las etapas tempranas.
  2. La prevención siempre es mejor, pero cuando un niño necesite ayuda, intervenga de una manera rápida e intensiva.
    • Una atención sensible y afectuosa protege a los niños contra los golpes ocasionales que son inevitables en la vida diaria.
    • Si los niños reciben ayuda de una manera oportuna e intensiva, muchos de ellos pueden superar una amplia gama de problemas del desarrollo. Para que tengan el mayor impacto posible, las intervenciones deben ser oportunas y ser seguidas por apoyo y servicios apropiados y sostenidos.
  3. Promueva el aprendizaje y desarrollo saludable de todos los niños de todas las edades, de toda descripción demográfica y de toda categoría de riesgo.
    • Si desaprovechamos las oportunidades para promover el aprendizaje y desarrollo saludable, el remedio posterior puede resultar más difícil y más caro, y puede ser menos eficaz.

Implicaciones para las políticas y las prácticas:

Para más información sobre el desarrollo temprano de su hijo, visite iamyourchild.org .

Resultados investigativos tomados de: Rethinking the Brain - New Insights into Early Development; Conference Report - Brain Development in Young Children: New Frontiers for Research, Policy and Practice, organizado por Families and Work Institute, junio de 1996.

Este resumen ha sido elaborado por la National Association of Child Care Resource and Referral Agencies.